lunes, diciembre 23, 2013

mis últimos dibujos de taller de plástica VI PUCV

























































Hoy hice muchas cosas. Me quedé con las ganas de ir a tango... esperé una llamada que nunca llegó. Pero también pasaron rarezas. El viernes pasado compré un libro autobiográfico de Isabel Allende y hoy me enteré de ella misma que mi pediatra, el doctor Jaime Barros Perez Cotapos, era su tío. Llamé a mi madre y resulta que a Jaime, Isabel, ya lo había nombrado antes en otro libro. Era un tipo extraño, en su departamento tenía muchos juguetes y objetos exóticos los cuales incluían una colección de huevos con nombres y caritas pintadas con plumón, una caquita falsa que guardaba debajo de un cono en la mesa del living donde recibía a las visitas, una serie de pipas en fila (algunas muy grandes y otras muy pequeñas), licores de colores, etc. Vivía en el primer piso de unos departamentos que todavía existen cerca de la población Poconchile, al lado del fortín deportivo donde alguna vez jugué Basquetball.
Mi madre lo tiende a comparar con Pablo Neruda desde que visitamos Isla Negra, porque en la casa del poeta encontramos el mismo ambiente que escondía su departamento. También, el doctor gustaba de recibir a sus visitas preparándoles tragos y atendiéndolos muy generosamente. Era cortés y lacho como él solo.
Lo recuerdo vestido de pantalón corto, sudadera y pantuflas, en los días de verano después de su jubilación. Mi padre me contaba que era muy bueno para ver telenovelas y era tanto así que cuando era de tarde y ya estaba por comenzar la que le gustaba, se pasaba los semáforos en alto con tal de llegar a la hora a prender la TV.
Después de su jubilación y por poco tiempo tuvo un programa de radio que usualmente escuchábamos los fines de semana. Se paseaba por Arica con su auto pintado a brocha con flores y símbolos de paz, algo muy hippie y caricaturesco. Con los años mis padres conocerían a esos amigos que hicieron esa travesura con su vehículo y a otros más con quienes armaba el grupo de "los amigos del carrete": El Lucho Saravia con su esposa Oriere, la Blanca viuda de Sapunar (otro muy querido médico), el Agustín y su esposa que en este momento no recuerdo, y a otro doctor, el muy amable doctor Camacho que era boliviano y contaba chistes muy malos. Todos excelentes personas, amantes de animales y ahora viejos.

El doctor se fue de Arica, pero antes habló con mi padre y le dijo algo así como "amigo mío, sé que te gustan los discos y estos no me los puedo llevar así que te los regalo". De este modo, la colección de vinilos de mi padre creció en un 90 por cien. Eran tantos discos que en un solo viaje no se pudieron rescatar todos y muchos se rompieron en el tránsito, pero a nadie le dolió, porque eran tantos, tantos, que hasta el día de hoy creo que mi padre no los ha escuchado todos. Desde eso ya han pasado como 10 años.

El doctor no sólo fue amigo de mis viejos. Trabajó con ellos durante una
buena cantidad de años en donde alguna vez estuvo el Laboratorio Clínico San Martín que ahora se ubica frente a FONASA en la calle colón 310, pero que en esos días estaba en Sotomayor, llegando a Linch. Recuerdo que después el lugar que era su consulta se transformó en un ciber y me parece que hoy es una clínica dental. No sé si la Araucana sigue arrendando el primer nivel de esa casa pero de todos modos, allí, entre ese pasillo que llevaba al segundo piso donde mi papá me mostraba cosas extrañas por el microscopio y las ventanas que daban a la calle, gran parte de mis recuerdos de infancia se desarrollaron.

Mi madre dice que alcanzamos a conocer a una leyenda. Son muchos más los recuerdos que tengo de mi pediatra. Quizá algún día haga mejor memoria.

Los dejo con el trocito en que Isabel habla de él:

"(...) en la misma calle el tío Jaime, primo de mi madre, se ganaba el dinero para sus estudios de medicina aporreando un acordeón en las 'casas de mala vida'. Amanecía cantando a todo pulmón 'yo quiero una mujer desnuda', lo cual causaba tal escándalo que salían las beatas a protestar. En esos tiempos la lista negra de la Iglesia católica incluía libros como 'El conde de Montecristo'; imagine el escándalo que pudo haber causado el deseo de una mujer desnuda vociferado por mi tío. Jaime llegó a ser el pediatra más célebre y querido del país, el político más pintoresco -capaz de recitar sus discursos en verso rimado en el Senado- y sin duda el más radical de mis parientes, comunista a la izquierda de Mao, cuando Mao todavía estaba en pañales. Hoy es un anciano hermoso y lúcido, que usa calcetines color rojo encendido como símbolo de sus ideas políticas. (...)"

lo divertido es que si ponen en google "jaime barros perez cotapos" aparece la lápida y la pintura de ella la hice yo.


Me he reído mucho leyendo este libro. Valió la pena gastar esas dos lucas.

wikipedia dice:

"Fue un hombre de ideales sociales, sin transar con ellos. Poseedor de una cultura y memoria destacadas, era capaz de recitar paginas enteras de memoria. Gran pediatra, ante nada un hombre de principios, valor y honestidad. Recibió un trofeo por parte del gobierno chileno como el senador mas honesto, un hombre que no temía decir la verdad ante cualquier circunstancia.
Dedicando su vida a sus pacientes, especialmente los más pobres, su diagnóstico y sabiduria dejaron recuerdos inolvidables entre ellos. Humanista ejemplar, con gran sentido del humor, disfrutaba de la vida, capaz de adaptarse a lo que fuera, dejando decenas de amigos en cualquier lugar por donde pasaba. Tenía pasión por las carreras en moto y autos antiguos. Fue presidente del Valparaíso Moto Club. Tenía su auto pintado con los colores del Everton y llegaba frecuentemente al senado en moto y calcetines de color rojo, emblema de sus ideales comunistas. Durante las sesiones del senado defendía con pasión sus ideales, lo que le llevó más de una vez a defenderlos por la fuerza. Su vida lo llevó durante el golpe militar de 1973, a un autoexilio en la ciudad fronteriza de Arica, adaptándose a un lugar en que gran parte de la población eran militares, y donde tuvó que atender a sus hijos. Luchó contra el tráfico de pasta base de cocaína en Arica, enfrentando a miembros de la Policía de Investigaciones de Chile a los que cuestionaba de donde sacaban los recursos financieros para justificar sus casas y su estilo de vida, con el sueldo que tenían.
Fue llamado El doctor de los pobres, a quienes atendía gratuitamente.
Falleció en Arica, víctima de un cáncer de próstata, en el Hospital Doctor Juan Noé, el 22 de febrero de 2004, a la edad de 92 años. Sus funerales se realizaron en el Cementerio Municipal de Arica, como fue su última voluntad."

Mis padres estuvieron al lado de él en el momento de su muerte. Algo así como al día siguiente comenzaron a llegar rumores de que cuando iba a morir, el doctor se sentó en su cama, se despidió casi de la mano de cada uno de los presentes, incluidos Lucho Saravia y mi Padre (no sé si mi madre habría querido estar allí, ella es muy delicada con esas cosas). Creo que ese rumor lo inventó Saravia. Él es el típico cuentacuentos capaz de engañar a cualquiera. Debería ser escritor. La verdad, según lo que dijo mi Padre, es que solamente dio un gran suspiro.

Me siento extraño con todo esto


txt: sacado de mi facebook

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