miércoles, septiembre 16, 2015

Gané un puesto en el concurso de la PDI 2015 :)



el cómic está en este link http://madniaco.blogspot.cl/2015/08/comic-para-concurso-pdi-2015.html

ahora tengo que conseguirme a alguien que vaya por mi a la premiación

Septiembre siembre, septiembre.
Desde el 11 hasta el 23, septiembre trae noticias.
Es el mes que más me marca, como si de signo e insignia me significare.  Septiembre es de los más y los menos, es, siempre septiembre.

Abro mi paracaídas para romperme las piernas de todos modos, abro, como se abren las puertas y leo, como se recorren las olas. Ires y venires de palabras engorrosas, enmarañadas, acicaladas a la fuerza con perezosa maña en la mañana que termina mi turno de septiembre.

Tengo el mejor de todos, el mejor, trabajo, digo, si es a que a esto se le puede llamar trabajo. Caminar, salir a respirar y contaminar mis pulomes: tengo el control. Abro la puerta y dejo pasar las caravanas de la calle al interior, de mis ojos no pasan, de mi boca no salen, de mis dedos se derraman sobre el teclado, cada una de las siluetas ásperas de viajeros y residentes que insisten en tomarme como propio, siendo ajeno indiscutible, siempre.

Camino por el pasillo rojo porque rojas son las calles. Camino y veo por los agujeros de la pared indicios de fantasmas que nunca han existido y sigo, sin parar, porque así se mata al tedio de la noche. Y en mi recorrer encuentro lo que parece una luz del amanecer sin serlo realmente. Acerco la linterna y doy cuenta a mi conciencia que aquello es una persona, a lo lejos, entre olas, después de alerta de maremoto. Alguien en la playa, más allá del alcance de la nitidez, camina entre olas amanecida la mañana, chapoteando, suspirando, quizá, no le noto macho o hembra, sé que es humano y nada más.

El cuerpo, al rato, se detiene en su deambular y mira despistado: alguien le observa y soy yo ese alguien. Se acerca, pero no lo suficiente. Sigo sin saber, hombre o mujer, ni idea. Se sigue acercando y antes de dos pasos para poder desenvainar la respuesta de esta incógnita, se detiene y observa como yo le observo. Mueve el brazo, de izquierda a derecha o de derecha a izquierda, no sé, como nada sé, pues vivo de incertidumbre. Le respondo y se detiene, baja la cabeza y regresa con las olas.

No hay palabras, no hay mensaje, una sonrisa quizá, perdida entre la niebla, no llega a mi y de seguro no llega a él la mía que he dibujado a modo de cortesía. Sigo mi camino, trato de no pensar en él o ella, sigo.

¿esa fue tu intervención en mi vida? un extraño o extraña más que vagabundea mientras estoy jugando a ser pájaro enjaulado de noche. Pronto llega mi relevo, del mismo modo como ha llegado el periódico y del mismo modo como llegará el pan en la mañana, por la puerta o el portón, por encima o por debajo, voy, va, estamos, estaremos

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